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Cuánto sale un casamiento en Buenos Aires

No hay un número, pero sí hay una forma de armarlo. Las siete piezas del costo, por qué el precio por invitado no es lineal y los cinco cargos que aparecen siempre al final.

Presupuesto · 8 min de lectura · Equipo Tiko

La pregunta no tiene una respuesta y tiene una respuesta, las dos cosas. No la tiene porque un casamiento de 80 personas en una quinta de zona norte y uno de 250 en un salón de CABA no comparten casi ningún número. Y la tiene porque, mires donde mires, el costo se arma con las mismas siete piezas, siempre en el mismo orden de peso.

Esta nota es sobre esas siete piezas. Si entendés cómo se compone el número, dejás de comparar presupuestos que no son comparables — que es el problema real, mucho más que el precio en sí.

La regla que ordena todo: el precio por invitado

Pensar el casamiento como un número total es la forma más rápida de perderse. El número total no te dice nada porque cambia con la cantidad de gente, y la cantidad de gente es justo la variable que todavía estás moviendo.

Lo que sí sirve es el precio por invitado: agarrás el total del presupuesto y lo dividís por la cantidad de personas. Ese número es comparable entre dos salones que no se parecen en nada. Y tiene una propiedad útil: no es lineal. Hay una parte del costo que es fija (el alquiler del espacio, el DJ, la fotografía, la decoración base) y una parte que es variable (comida, bebida, personal de servicio, vajilla). Por eso el precio por invitado baja a medida que sumás gente, hasta que llegás al límite de capacidad del salón y pega un salto: hay que sumar mozos, otra barra, a veces otro ambiente.

Corolario práctico: los saltos importan más que la pendiente. Pasar de 118 a 122 invitados puede costarte mucho más que pasar de 90 a 118, porque cruzaste un umbral del salón. Preguntá siempre dónde están los umbrales antes de cerrar la lista.

Las siete piezas, por peso

1 · El espacio

Es el ancla de todo lo demás: define capacidad, horario, si hay o no cocina propia, si podés traer proveedores de afuera y hasta qué hora hay música. Suele ser la primera o la segunda partida del presupuesto.

Acá está la primera trampa de comparación: hay salones que cobran el espacio pelado y otros que cobran un "todo incluido" que ya trae catering, barra y mozos. Los dos números son legítimos y no se pueden poner uno al lado del otro. Antes de comparar, desarmá el todo incluido en sus partes o armá el pelado sumándole las que le faltan.

2 · Comida y bebida

Es, casi siempre, la partida más grande. Y es donde más varía qué entra: si el número incluye recepción, si incluye mesa dulce, si la barra es libre o por consumición, si hay opción vegetariana sin recargo, cuántas horas de barra están cubiertas.

Dos presupuestos con el mismo precio por invitado pueden estar describiendo dos eventos completamente distintos. La pregunta que ordena: ¿cuántas horas de servicio cubre este número y qué pasa a partir de la hora siguiente?

3 · El personal

Mozos, bartenders, coordinación, seguridad. A veces viene adentro del catering, a veces es una línea aparte, a veces no está y aparece dos semanas antes. Es la partida que más seguido se olvida en la primera vuelta de presupuestos.

4 · Música y producción técnica

DJ o banda, equipos de sonido, iluminación, pantallas. Ojo con un detalle que decide el precio y casi nadie pregunta a tiempo: si el salón tiene equipo propio o hay que traerlo. Traer equipo suma alquiler, suma horas de armado y a veces suma un técnico presente toda la noche.

5 · Fotografía y video

Costo bastante independiente del tamaño del evento — el mismo fotógrafo cubre 80 o 200 personas. Por eso pesa mucho más, en proporción, en los casamientos chicos.

6 · Ambientación y flores

La partida más elástica de todas: se puede resolver con muy poco o se puede llevar una porción enorme del presupuesto. Es la primera que se recorta cuando las cuentas no cierran, y también donde más se nota el laburo propio.

7 · Lo que no está en ninguna lista

Vestimenta, peinado y maquillaje, civil, libreta, alianzas, invitaciones, torta si va aparte, traslados, hospedaje de los que vienen de afuera, y la fiesta del día después. Sumadas, no son una nota al pie.

La regla del 15%

Sea cual sea tu número, reservá un 15% que no le asignás a nada. No es pesimismo: es que siempre aparece algo. El generador que hay que alquilar porque la quinta no aguanta el aire acondicionado y la cocina juntos. Las 12 personas que confirman tarde. La lluvia que obliga a un plan B con lona.

El 15% que no usás vuelve a tu bolsillo. El 15% que no reservaste es la discusión de la semana previa a tu casamiento.

Los cinco cargos que aparecen al final

Estos son los que rompen presupuestos, porque llegan cuando ya señaste y ya no podés comparar con nadie.

CargoQué preguntar antes de firmar
Hora extra ¿Cuánto vale y desde qué hora corre? ¿Se cobra la hora entera o fraccionada? ¿Incluye personal y barra o solo el espacio?
Recargo por temporada ¿Qué meses son temporada alta? ¿Sábado cuesta distinto que viernes? ¿Hay recargo por fecha especial?
Servicios "no incluidos" Vajilla especial, mantelería premium, descorche, valet, guardarropa, seguro de responsabilidad civil, ambulancia.
Mínimo garantizado ¿Cuál es la cantidad mínima de invitados que se cobra igual, aunque vengan menos? Es la más cara de descubrir tarde.
Ajuste por inflación Si señás con un año de anticipación: ¿el precio queda congelado, se ajusta por un índice, o se recotiza? Que esté escrito, y con qué índice.

Cómo comparar dos presupuestos de verdad

Armá una planilla con una fila por pieza —las siete de arriba— y una columna por salón. Cuando un salón no incluye algo, no dejes la celda vacía: poné lo que te saldría conseguirlo por afuera. Recién ahí los totales significan algo.

Después sumá los cargos de la tabla anterior, aunque sean estimados. Un salón más caro con hora extra barata y sin mínimo garantizado puede terminar costando menos que el barato que te cobra las dos cosas.

Si dos presupuestos no describen el mismo evento, no son dos precios: son dos eventos. Compararlos por el número final es como comparar dos autos por el color.

Sobre los números que vas a leer por ahí

Vas a encontrar notas con cifras exactas de "cuánto sale un casamiento este año". Tomalas como orientación y nada más: quedan viejas rapidísimo, mezclan zonas y formatos que no se parecen, y casi nunca aclaran qué incluyen. El único número que te sirve es el que sale de tu fecha, tu zona y tu cantidad de invitados, con el desglose a la vista.

Eso es exactamente lo que Tiko trata de resolver: que el precio te llegue armado, con lo que incluye y lo que no, antes de que tengas que escribirle a nadie — y que lo que ves en el desglose sea lo que después firmás, sin partidas que aparecen al final.

Del otro lado del mostrador

Si tenés un salón, Tiko arma este presupuesto solo a partir de tus reglas de tarifa, separando lo incluido de lo adicional, y lo manda por escrito y congelado cinco días.

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